miércoles, 17 de abril de 2024

 

Morir o leer.


El que ha sido insuflado con el aliento divino de la épica puede optar por dejar un bonito cadáver o, en caso de cobardía, por dejar en heredad una nutrida biblioteca. Yo opté por lo segundo aunque no me faltaron oportunidades para lo primero. Ahora, desde luego, ya es tarde.

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